Mis botas en un descanso del camino

VIAJAR SOLA A JERUSALÉN: llegar, comer, dormir


Peregrina sola en el exterior de la Mezquita de la Roca. Jerusalén

RECORRIENDO JERUSALÉN
LA DE LAS 8 PUERTAS


Viajar a Jerusalén sola, sin un viaje organizado, es toda una hazaña. Y si quieres un vuelo sin escalas, que lo mínimo que te va a costar (ida y vuelta) son 500 €.... pues esto ya desanima a cualquiera. Pero si consideramos que un viaje organizado de siete días –con habitación individual– te puede salir, en plan barato, por 1.700 €... pues ya no es para tanto. Aún así hay que programarlo fuera de los tres meses de verano y ser flexible con las fechas.
Si consigues billetes, en el aeropuerto de Madrid te espera el interrogatorio, que va a ser mucho mas duro que si viajas con agencia. Prepárate las respuestas (¿porqué viajas sola?, ¿a quién conoces en Israel? ¿quién te ayudo a hacer la maleta?, ¿en qué hotel te vas a hospedar?...). Ten a mano algún documento, email o algún conocido que pueda ayudar a identificarte (además del pasaporte que llevas en la boca, por supuesto :-). Procura no llevar encima libros o notas que les hagan suponer cualquier tipo de relación con Palestina.
No es por incordiar, pero el registro de tu maleta también puede ser mas exhaustivo que el del resto de los viajeros que viajan acompañados. Yo llevaba en el bolso de mano el "Viaje a los Santos Lugares" de Evelyn Waugh y los "Itinerarios latinos a Jerusalen y al oriente cristiano", de Carmen Arias Abellan. Creo que, al verlos, les debió quedar clara mi "filiación" porque me dejaron pasar sin más preámbulos.

Visado: No es necesario para viajar desde Europa.
Sellos: Si tienes pensado viajar posteriormente a un país árabe, solicita que los sellos de entrada no se impriman en el pasaporte.


Aeropuerto de Ben Gurion en Jerusalén. viajar sola.


Con un poco de suerte vas a llegar al aeropuerto de Tel Aviv a las 05,30 horas en un low cost de Vueling (casi todas las líneas llegan de noche/madrugada). Ten en cuenta, al planificar tu viaje que, desde el viernes noche hasta el sábado a la misma hora, los autobuses y trenes no funcionan en Israel por el sabat. Para salir del aeropuerto, la manera más sencilla y rápida, es hacerlo en "shuttle":

Qué son? Al salir de la terminal donde están los taxis, podrás ver unos buses pequeños (también llamados shuttles)  de color amarillo y blanco que se dirigen a Jerusalén y Tel Aviv. Estos shuttles tienen un costo de 65 NIS, con la facilidad de que operan las 24 horas del día, los 7 días de la semana y te dejan en la puerta de tu destino. Se puede hacer reserva previa.

Pero el transporte mas barato son los taxis compartidos o "sherut" que te llevan a Jerusalén y Haifa por unos 23 NIS (siglas "Nuevo Shekel" en inglés). El inconveniente es que hay que esperar hasta que se llena el taxi y esto puede tardar un rato.

No olvides: 1 $= 3,2583 NIS y 1 €=3,9168 NIS. Si te hacen la cuenta en dólares y te igualan a Euros, estas perdiendo dinero.

Eran ya las 9 de la mañana cuando mi "sherut" me dejó en la Puerta de Damasco. Tuve que arrastrar la maleta por los adoquines del barrio musulman unos 200 m. hasta llegar a la puerta del Ecce Homo Convent, en Vía Dolorosa, donde había reservado habitación para las siete noches y ocho días que iba a pasar en la holy city de Jerusalén. Esta ciudad está llena de hoteles, pero muy pocos dentro de la ciudad vieja. Los mejores son los religiosos: el Lutheran Hospice (solo para menores de 32 años), el Notre Dame de Sion Ecce Homo Convent, el Austrian Hospice y el Christ Church Hospice que es algo mas caro. Ah! Y el Foyer Mar Marounh, moronita y uno de los más acogedores, segun cuentan en los blogs.
No hace falta encajar con la religión de cada uno porque no te preguntan ni te obligan a nada; solo te acogen. Tampoco el idioma fue un problema. La congregación del Ecce Homo es francesa, pero las hermanas chapurrean en cualquier lengua y son francamente amables.
Todos estos hoteles cuentan con estupendas terrazas (la mejor es la del Austrian Hospice, a la que se puede acceder gratis). No tienen TV, pero creo que hay Wifi en los cinco albergues.


Notre Dame de Sion Ecce Homo. Viajar sola
Entrada al Ecce Homo Convent desde la Vía Dolorosa
Mi habitación, individual con baño, era sencilla y limpia. Estaba en la tercera planta y tenía una pequeña ventaña a la calle. El precio era adecuado (52 € /día con desayuno). También podías apuntarte a las cenas por 12 € más.
No olvides los tapones de oidos: es el barrio musulman y el canto del muecín, a las 5'30 de la mañana, puede ser un incordio para los de sueño light.

Mapa de la ciudad vieja de Jerusalén
La "ciudad vieja" de Jerusalén



Desempaqué rapidamente... estaba deseando subir a la terraza y volver a ver el horizonte de Jerusalén. No se equivocan los que dicen que el Ecce Homo tiene una de las mejores vistas sobre la ciudad. Me comí el bocata con una birra absorta en los tejados, las cúpulas y los alminares de las mezquitas. Estaba en el centro del mundo y nadie me iba a obligar a moverme de allí.




Vistas desde la terraza del Ecce Homo Convent. Jerusalén.
Vista de Jerusalén desde la terraza del Ecce Homo

No tenía ninguna intención de repetir el angustioso y rapidísimo viaje que había hecho en Julio con una agencia de viajes. Cuando regresé a casa y me di cuenta de lo que me había perdido, ya solo pude pensar en la forma de volver. Pero aquí estaba. Y mi idea era no salir de Jerusalen en los 7 días que me quedaban. Llevaba un buen mapa –que me había preparado en la tablet– para recorrer todos los barrios de la ciudad vieja, entrando y saliendo por cada una de sus siete puertas (son ocho, pero la Puerta Dorada permanece sellada mientras se espera la llegada del Mesías).




PROXIMA ENTRADA: PRIMERA PUERTA: la "Dung Gate"

SOLA EN JERUSALEN: las ocho puertas

PRIMERA PUERTA: La "Dung Gate"



Puerta primera: la Dung Gate. Jerusalén
La "Dung Gate" en Jerusalén. Clicar fotografías para ampliar


Mapa para llegar a la Dung Gate en Jerusalén
Recorrido desde el Ecce Homo hasta la Dung Gate





La Puerta de Dung, del Estiercol, de la Basura, o de los Desperdicios debe su desafortunado nombre a que, en sus orígenes, era la puerta que servía para sacar la basura de la ciudad. Aunque no destaque por su tamaño ni por su belleza, se ve muy transitada al ser la forma más rápida de llegar al Muro de las Lamentaciones y a la Explanada de las Mezquitas. También se la conoce como la puerta de los moros, debido a los inmigrantes de África del Norte que vivían en un barrio junto a la puerta en el siglo XVI.
La única forma de entrar, para un extranjero, a la Explanada de las Mezquitas, es a través de esta puerta. Y con horario restringido: de 7,30 a 10,30 de la mañana de Lunes a Jueves. Es mejor llegar a primera hora para evitar las largas colas que se forman a través del tunel de entrada. También conviene llevar el pasaporte, quitarse de encima los símbolos religiosos y, en el caso de las mujeres, tener a mano un pañuelo grande que pueda cubrir la cabeza y los hombros.
A las 7,45 de la mañana, yo entraba por la Dung Gate.

Había rodeado la ciudadela porque iba con prisas y tenía miedo a perderme atravesando las callejuelas del barrio musulman. Apenas había turistas esperando para entrar cuando llegué pero, en un momento, se llenó. Tuve que aguantar que un guía espabilado colase a los suyos pero, al alcanzar el control, nadie me puso problemas.Es cierto que revisan mucho los bolsos, pero a mí ni siquiera me pidieron el pasaporte.
Mientras esperaba pude observar el baile, con cánticos y tambores, de una ceremonia del Bat Mitzvá que accedía al Muro por la entrada de residentes. Se veía claramente, por su vestuario, que no eran ortodoxos.


Control entrada Dung Gate en Jerusalén
Cola de turistas para entrar a la Explanada
Ceremonia del Bat Mitzva entrando al Muro de las Lamentaciones. Jerusalén
Fiesta del "Bat Mitzvá" en Jerusalén"

Y si levantabas la cabeza, allí estaban los jovencísimos soldados del ejército israelí vigilandonos desde arriba.
Después de pasar el control, se avanza por un túnel con aberturas por donde entrevés el muro de las lamentaciones a la izquierda y las excavaciones arqueológicas a la derecha. Ya desde el principio te llama la atención la pequeñez y aglomeración de la zona destinada a las mujeres comparada con la amplitud y comodidad de la destinada a los hombres. Al llegar a la entrada de la explanada, el control se cede a los musulmanes. Hacen que te coloques el pañuelo, pero –todo hay que decirlo– sin demasiada convicción. En cuanto pasas este control, ya puedes quitártelo, porque nadie está pendiente de tu "shayla".


Viajar mujeres solas: Jerusalén. Las ocho puertas. Muro de las Lamentaciones
El Muro de las Lamentaciones con sus dos zonas para hombres y mujeres
Interior de la Explanada de las Mezquitas. Viajando sola a Jerusalén
El interior de la Explanada. A la derecha la Mezquita de Al-Aqsa. Jerusalén.


La primera sensación que te penetra en la Explanada de las Mezquitas es de paz: pequeños jardines arbolados con grupos de musulmanes leyendo el Coran o conversando en corro. A la derecha te encuentras con la Mezquita de Al-Aqsa que es la mayor de Jerusalén. A la sombra de sus muros se resguardan grupos de mujeres musulmanas. Todos son amables y soportan estoicamente que algún que otro turista se acerque para hacerse una fotografía con alguno de los grupos.

Foto de la Mezquita de la Roca en Jerusalén

Cuando te vuelves, la ves de repente... toda una aparición: la Mezquita de la Roca, en lo alto de las escaleras, te deja sin habla.  No soy muy buena con las fotos. La que publico ni de lejos recuerda la visión del sol reflejandose sobre la cúpula dorada; así que me remito a un buen artículo del Blog de "El Mundo"https://www.elmundo.es/blogs/elmundo/orienteproximo/2010/09/10/en-el-interior-de-la-mezquita-al-aksa.html





Hice un par de tímidos intentos de entrar en la Mezquita, pero es tarea imposible a menos que te pongas el Hiyab y pruebes a pasar por musulmana. En la Mezquita de la Roca y en la de Al-Aqsa solo les está permitido entrar a los musulmanes.
Cuando estuve en Nazareth, conseguí colarme en la zona de las mujeres de la Mezquita del Zoco. Fué interesante y –en alguna manera– descubridor, pero no se si volvería a hacerlo...




"El cuarto era pequeño y parecía un aula de escuela. En su interior, unas veinte mujeres, casi todas mayores, estaban preparándose para el rezo del mediodía. Al entrar me descalcé y balbuceé un "As-salaam-alaykum".  Contestaron a mi saludo y me colocaron una especie de toca blanca que me cubría hasta la cintura. Una de ellas me preguntó -en inglés- cual era mi religión. Le contesté "nothing" y me entendieron. Muy amablemente me indicaron que me sentase y no me dejaron mover durante los 30 minutos que duró la oración. El calor era agobiante, había dos ventiladores y el canto del muecín  llegaba, a través de un altavoz, desde la zona de la mezquita reservada a los hombres. Cada vez que entraba una mujer, me besaba dos veces en la mejilla. Era conmovedor ver como las jóvenes ayudaban a las ancianas, recostadas en la pared, en su intento de seguir las inclinaciones rituales. Dos niñas, que intentaban esconder continuamente los pies bajo la toca, miraban hacia atrás y me sonreían.
Al terminar me preguntaron que de dónde era. Fue un regocijo al enterarse de que mi casa estaba en España y en Granada."

Así que me conformé con releer algún capítulo del libro de Evelyn Waugh y tomar notas, bajo una especie de templete ¡bendita sombra! que había enfrente de la Roca,  hasta que llegó la hora en que nos invitaron a salir.
Hay nueve puertas por las que se puede abandonar la Explanada... pero entrar, solo por una: la Dung Gate.


PROXIMA ENTRADA: "La Puerta de Jaffa"