El Camino Sanabrés es el más solitario y con menos asfalto de todos cuantos he hecho hasta la fecha. Es agreste, pero se patea de forma tranquila, sin grandes esfuerzos... por carriles de tierra o amplios senderos en su mayoría.
Como siempre, he dividido sus 370 km. en tres tramos: el primero de Granja de Moreruela a Puebla de Sanabria. el segundo desde Puebla a Ourense, y el tercero de esta ciudad a Santiago.
En este primer tramo se atraviesan pocos pueblos. Al pasar por ellos, muchas casas cerradas y apenas gente paseando por sus calles. Tampoco es un camino que te de facilidades... casi hay que empeñarse en hacerlo porque los lugares de pernoctación escasean o -directamente- no existen. Lo mismo ocurre con el avituallamiento. Y es que los lugareños están a lo suyo: a sus campos, a sus animales, a sus cosas... no necesitan al peregrino.
Sin embargo es el camino que más he disfrutado hasta ahora. Espero poder desvelar algo de sus paisajes y la sensación de paz y soledad que me transmitió en su día.
Orillas del Pantano de Nuestra Señora del Agavanzal. Zamora.
Para llegar a Granja de Moreruela hay que ir primero a Zamora y, después, coger el autobús de la compañía "Castaño e hijos" que sale de la estación de autobuses de esta ciudad a las 18:00 h. (mejor llamar para confirmarlo: Tfno +34-980 521 281).
En Granja estuve alojada en la casa rural "Donde Victor Luna" con buena relación calidad-precio. Par comer -sin lugar a dudas- el menú del dia en el Bar Teleclub que hay en el parque. No son muy simpáticos, pero la comida está buena.
El parque de Granja de Moreruela. Inicio del Camino Sanabrés.
Me quedé un día más en Granja de Moreruela solo para visitar con tranquilidad las ruinas de este bello monasterio cisterciense.
Podría visitarse alargando en 6 km. la primera etapa del Camino Sanabrés ya que el desvío sale del mismo camino. Dejo el horario de apertura (mejor comprobarlo) por si interesa:
El camino sanabrés, en su comienzo, es ameno... al menos en Abril con los campos inmensos de colza en flor, la tierra apantanada de tanta agua y un frío de demonios al amanecer.
Desde Granja seguimos una pista de tierra durante 1 kilómetro y medio. Después de pasar bajo la autovía vemos el desvío que, abandonando el Camino, nos dirige hacia el Monasterio.
Desvío del Camino Sanabrés al monasterio de Santa María de Moreruela
Los campos de colza en Abril. Zamora 2024.
Marchamos por un paisaje llano y rodeado de dehesas, pero no por eso es aburrido. La pista es ancha, con el Arroyo de la Laguna a su izquierda. Al cabo de 1 km. lo cruzamos para incorporarnos a la carretera local Za-L-2566 que, en esta zona, va encajonada entre la Finca La Badía y la Dehesa de la Guadaña.
Aparece a lo lejos, entre arbustos y vacas, las torre en ruinas del monasterio. Un desvío a la derecha y nos encontramos con los prados y la empalizada que lo rodean.
Estuve tres horas deambulando entre sus ruinas. Primeramente el guarda me enseño la sala museo donde se conservan pequeños tesoros encontrados en las sucesivas reformas a las que fue sometido durante el siglo XX. Hay fotografías del estado ruinoso en el que se encontraba en los años 30 del pasado siglo y una maqueta de lo que debió ser cuando, en los siglos XII y XIII era considerado como uno de los monasterios cistercienses más grandes de Europa. Prueba de ello es que, a principios del S. XII llegó a tener 200 monjes.
Una de las mejores cosas que tiene el recorrido por el monasterio es que nadie te sigue ni te mete prisa. No hay visita guiada y tú puedes comodamente sacar tus propias conclusiones. Recomiendo esta página en la que he encontrado datos interesantes: https://www.jdiezarnal.com/monasteriodemoreruela.html y, por supuesto, para enterarnos de sus numerosos avatares históricos, la Wikipedia.
Vista del interior de la nave y transepto. Al fondo, la capilla mayor muy restaurada.
Cabecera de la Iglesia del Monasterio de Santa María de Moreruela
La vuelta a Granja de Moreruela se puede hacer circular, toda ella por la Za-L-2566, que apenas tiene tráfico.
A las 7:30 h. de la mañana, a tres grados bajo cero, un 19 de Abril, comienzo a caminar por la Tierra de Campos de Zamora.
Saliendo de Granja de Moreruela al amanecer
Ha llovido bastante y los caminos -toda la etapa es por tierra- están embarrados. Pasamos por debajo de la autovía y llegamos al desvío del Monasterio de Santa María de Moreruela. Esta vez torcemos a la derecha para seguir hacia las tierras de Tábara. Jaras y encinas en flor mientras los primeros rayos de sol te calientan la espalda.
Después de un abrupto descenso, el carril desemboca en la ZA-123, una carretera frecuentada por camiones. Nos dirigimos hacia el Puente Quintos (1910) encerrados entre el asfalto -sin apenas arcén- y los muretes quitamiedos que protegen de la caída al vacío y que. en esta zona, apenas llegan al muslo. El paisaje del Río Esla, cruzado por los ojos del puente, es espectacular.
El desvío que nos saca de la carretera se encuentra a la izquierda, nada más cruzar el puente y bastante mal señalizado. Se nos puede pasar facilmente. Es un estrecho sendero que, al comienzo, presenta alguna dificultad atravesando peñascos que precisan pequeñas trepadas. Pasado este primer tramo, la vereda continua por la misma orilla del pantano de Santa Eulalia. En días de lluvia persistente puede que incluso sus aguas la invadan precisando entonces seguir por la carretera que hemos dejado atrás. Nos perderíamos, eso sí, la parte mas bella de esta etapa.
El último tramo de sendero es una agreste subida hacia el Castro de Castillón, un yacimiento arqueológico que merece la pena recorrer. Tiene unas vistas al embalse fastuosas.
En la Dehesa de Tardajos el camino tuerce a la derecha y, un poco después, comienzan las tremendas rectas que nos van a llevar a Faramontanos de Tábara.
Faramontanos nos regala el primer bar abierto del recorrido (Bar Boya, junto al Ayuntamiento). Buen café y buena tortilla.
Salimos de Faramontanos en línea recta hacia el oeste, torcemos hacia el sur cruzando el Arroyo del Molino de Enmedio y volvemos a caminar hacia el oeste por una de esas rectas interminables al sol... ¿porqué no se le ha ocurrido a nadie poner unos árboles a la izquierda para que den sombra?. En verano deben caer como moscas los peregrinos 😅.
Atravesamos el puente sobre la vía del AVE entrando, finalmente, en una pista sombreada que nos lleva hasta Tábara, no sin antes cruzar el Arroyo del Rincón, idílico lugar donde los haya.
En Tábara, había reservado en el Hotel rural El Roble con buena relación calidad - precio y un reconfortante menú del día. Por la tarde, paseo por los alrededores, por la plaza del pueblo y, sobre todo, para admirar la Iglesia de Santa María de Tábara, edificada sobre el Monasterio de San Salvador (S. XII).